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En la búsqueda de un niño


El óvulo y el espermatozoide deben encontrarse cuanto antes, por ello debes mantener relaciones sexuales cuando estés a punto de ovular, con lo cual, el momento propicio para mantener relaciones sexuales es 24 horas antes, o el mismo día en el que se produce la ovulación.

Otros trucos, que os ayudarán a favorecer que sean los espermatozoides tipo Y los que lleguen antes hasta el óvulo, son los siguientes:

Evitar baños calientes y usar pantalones ajustados,  antes de mantener relaciones sexuales, ya que los espermatozoides tipo Y son más sensibles a temperaturas elevadas y no sería beneficioso para su supervivencia dentro del escroto.

Os aconsejamos adoptar una postura sexual que os permita una penetración más profunda, con el objeto de que los espermatozoides tengan por delante un menor recorrido y sean los espermatozoides tipo Y, al ser más rápidos, los que lleguen antes hasta el óvulo. Entre otras, una buena postura sería aquella en la que el hombre está situado detrás de la mujer.

Según el Dr. Shettler, el orgasmo femenino favorece que el semen llegue antes al cérvix, debido a los movimientos uterinos producidos por el orgasmo. Otra ventaja del orgasmo femenino es que las secreciones producidas, son más alcalinas. Estos dos factores, propician que los espermatozoides que llegue antes al óvulo y los que resisten mejor,  sean los de tipo Y, en definitiva, los que darían lugar a un ser de género masculino.

En este sentido, hemos de tener en cuenta que, otro factor que puede influir en el sexo del bebé es el PH de la flora vaginal. Cuanto más alcalino es el PH vaginal, mayores son las posibilidades de concebir un niño (el ambiente ácido destruye más rápidamente los espermatozoides tipo Y).

Es importante mantener un equilibrio en nuestro organismo, entre alimentos ácidos y alimentos alcalinos, para mantener una buena salud. La proporción adecuada sería: 1 parte de alimentos acidificantes por 3 de alcalinizantes (un 20% acídos y un 80% alcalino). Todo aquello que nos ayuda a alcaleneizar nuestro cuerpo, ayuda a neutralizar toxinas y ácidos almacenados.

Tenemos una serie de alimentos que destacan entre todos los vegetales existentes en la naturaleza por su enorme capacidad para alcalinizar nuestro organismo, son: espinaca, col rizada, pepino, brócoli, aguacate, apio y pimiento.
De todos modos, te vamos a dar una serie de consejos que te van a contribuir, no sólo a que tu cuerpo sea más alcalino y así favorecer la concepción de un bebé de sexo masculino, sino que te van a ayudar a mantener tu estado general de salud, y con ello, contribuirás a que todos tus órganos funcionen adecuadamente.
Si hablamos de alimentos, nos referimos fundamentalmente a todas las verduras de hoja verde, como los canónigos o rúcula; hortalizas como el tomate, o el boniato; legumbres como los garbanzos o las lentejas; frutos secos como las nueces, las almendras o las avellanas; cereales como la quínoa, el trigo sarraceno, la espelta o el arroz integral; la patata, el tofu o la sal marina evaporada (evitaremos la sal refinada); aceite de oliva, de uva, de linaza o de pescado; frutas como la lima o el limón, aunque sean alimentos ácidos, contrariamente a lo que podríamos pensar, proporcionan un potente efecto alcalinizante a nuestro organismo; minerales como el magnesio, el calcio, el potasio, el fósforo, el hierro, el zinc, el selenio, el cobre o el sodio son muy alcalinos; o beber agua alcalina (PH por encima de 7.3. Sería bueno que adquirieses un medidor digital del PH del agua. Para conseguir que el PH suba, existen métodos muy sencillos, como hervir el agua y dejarla que enfría antes de ser consumida o ponerle una pizca de bicarbonato, de limón o las dos cosas, así no tienes que recurrir a métodos más caros o sofisticados).
La mejor forma de consumir las frutas y verduras frescas es a través de batidos, ya que resultan más digestivos y no pierden sus múltiples propiedades nutricionales.

No debemos olvidarnos de que hay algo que provoca más acidez en nuestro organismo que lo que ingerimos habitualmente, y son la emociones negativas. Los problemas personales, las prisas,  las emociones, los sentimientos, los pensamientos negativos provocan que se genere estrés, y esto produce mucha acidez en nuestro organismo.

Todos estos consejos, te va a ayudar en un meta de quedarte embarazada, y no sólo eso, sino también tendrás más posibilidades de concebir un bebé varón.







Control de tu Flujo Vaginal


                    Control en los cambios de tu  Flujo Vaginal

A lo largo del ciclo, va cambiando la textura y el volumen de tu flujo vaginal, producidos por el incremento en los niveles de estrógenos en tu organismo. En el instante en que tu flujo coge la apariencia de una clara de huevo crudo, volviéndose más clarito, elástico y resbaladizo, eres más fértil. Este tipo de flujo, ayuda a que los espermatozoides  suban hasta las Trompas de Falopio y se encuentren con el óvulo.


Tú lo puedes detectar con relativa facilidad porque, durante los días de la ovulación el flujo se vuelve más abundante y de consistencia densa y blanquecina; en cambio, cuando no es el momento de la ovulación, el flujo vaginal es prácticamente imperceptible.





Cuando empiezas a intuir dificultades para quedarte embarazada


Tú y tu pareja ya lo tenéis decido, habéis visitado a vuestro médico, abandonáis cualquier método anticonceptivo que pudieseis estar utilizando y día tras día buscáis ese embarazo tan deseado.

La vida humana comienza de un modo que, en un principio, no parece tan complicado: uno de los ovarios expulsan cada mes un óvulo, al mantener relaciones sexuales regularmente, propiciaremos a que miles de espermatozoides masculinos naden a toda velocidad al encuentro de ese óvulo y el que primero lo alcance, sólo tiene que atravesar su membrana y éste será fecundado. 

Todos conocemos parejas a las que el concebir un hijo les resulta muy sencillo, una vez que dejan de utilizar métodos anticonceptivos, lo consiguen en muy poco tiempo, algunas de un modo inesperado y sin ni siquiera buscarlo. Sin embargo, esto no es lo más habitual.

Según estudios llevados a cabo y según podemos comprobar día a día a nuestro alrededor o en nosotras mismas, sin ir mucho más lejos, las posibilidades reales de que una mujer se quede embarazada no son muy altas. Muchas veces, la idea tan popular de que es muy fácil quedarse embarazada, además de incierta, puede llegar a convertir el camino de la concepción en algo muy estresante.

A nuestro alrededor vemos como  amigas de la infancia, vecinas y demás conocidas van teniendo hijos. Los años van pasando y familiares y amigos empiezan a plantear  las típica preguntitas de tipo de “¿cuándo pensáis aumentar la familia”? “como sigáis así, se os va a pasar el arroz” “que los hijos hay que tenerlos de jóvenes, que después vais a parecer abuelos en lugar de padres”... Al principio, no pasa nada, pero poco a poco se van produciendo situaciones incómodas en el caso de que la pareja estén buscando un embarazo durante un tiempo y vea que no puede lograrlo.

 La ilusión que produce la llegada de un bebé, apenas puede ser comparada con cualquier otro hecho, y esa ilusión va desapareciendo a medida que transcurren los meses y en uno tras el otro va llegando puntualmente la regla (en muchos foros de internet que tratan esos temas de infertilidad le llaman “la guarry”). La pareja, especialmente la mujer comienza a estudiar concienzudamente sus tablas de fecundidad, cómo evoluciona su moco cervical o el cuello del útero, con el único objetivo de conocer cuáles son sus días fértiles y así mantener relaciones sexuales durante esa etapa de su ciclo para poder quedarse embarazada. Todo aquello que antes era mantener relaciones sexuales por el simple hecho de hacer el amor y poner en ello toda la ilusión para concebir un bebé, se van convirtiendo poco a poco en relaciones sexuales programadas, con el único objetivo de concebir ese bebé tan deseado. Todo esto hace que la preocupación y ansiedad aumenten, al ver que el deseado embarazo no llega. Poco a poco, las ilusiones y los intentos fallidos, pueden convertirse en situaciones frustrantes que llevan a cualquier pareja a estados de tristeza, nerviosismo y frustración.

Algunas veces, la larga espera provoca que el desgaste físico y mental para la pareja sea muy alto. En muchos casos llega el desaliento y  el desánimo, y ese temor junto con las angustias que esta situación produce, empiezan a manifestarse a nivel físico y psíquico. Como consecuencia, se diagnostican muchos casos de depresión, materializadas en reacciones de malhumor y  llantos frecuentes,  donde la mujer no sabe muy bien lo que le ocurre, su sensibilidad está flor de piel y cual pequeña cosa supone un motivo para manifestar tensión y malestar. 

En estos casos, como regla general, la reacción y  comportamiento de dos miembros de la pareja son diferentes. En el caso de las mujeres que transcurrido el tiempo no logran quedarse embarazas suelen sentirse tristes y decepcionadas y, en muchos casos culpables por no poder dar un hijo al matrimonio. Sin embargo, los hombres suelen mostrar que no tiene tanta importancia, con el objeto de animar a su pareja que está pasándolo tan mal.

Sin embargo, una reacción común a los dos miembros de la pareja es el hecho de tratar de ignorar los motivos que les están impidiendo poder concebir, en muchas ocasiones porque intuyen que uno de los dos, o quizás los dos pueden tener algún problema, y eso arrastraría a una culpabilidad añadida, junto con una serie de pruebas y tratamientos que prefieren evitar. Esto es especialmente complicado en el caso del hombre, que siente que se podría estar cuestionando su masculinidad, si se concluye que existe algún problema con sus espermatozoides o con su aparato reproductor.

Los problemas de fertilidad, si no cuentan con el tiempo y el diagnóstico apropiado, van a dificultar que se consiga un embarazo, por ello es importante que se consulte con un especialista, que estudiará los diferentes factores que pueden estar afectando a la infertilidad de la pareja, entre los que podemos destacar la edad o los antecede clínicos pertinentes si no se logra el embarazo después de transcurrido un año de intento (tiempo que se reduce en caso de que la mujer haya cumplido los 35 años de edad) ya que especialistas en el tema afirman que la mayoría de las mujeres sanas logran concebir una vez transcurrido un año de haber iniciado la búsqueda del embarazo.

 En USA, un 10% de las mujeres con edades comprendidas entre los 15 y los 44 años, tienen dificultades para poder concebir o para lograr llevar a término su embarazo. Como vemos, la dificultad para concebir es algo muy frecuenta y, muchas veces, poco comprendido que afecta en la misma proporción tanto a hombres como a mujeres y sus causas van desde factores físicos, emocionales o incluso psicológicos (estrés, incertidumbre, depresión...).